Adiós los asesinos ojos; sus brújulas sus barcos
Las largas filas del tacto y los perfumes que perforan el hueso de la naríz.
Adiós , para estar enfermo , adiós a todo el resto del cuerpo.
No quiero pasión hermana de ninguno de los sentidos.
No quiero esa migaja de gofio como un trámite de la lengua
No conozco ni el cielo ni el frío ni voy por las estaciones
Yo no marchito ni tomo del aire la vida
No me cobija el sol ni el cutáneo lazo de las manos
De existir existiría bajo vértebras, me ligaría al plexo a derramarme.
No tendría organismo ni afinidad por nada que me provea espacio
Y no besaría la luz ni los párpados llenos de ausencia del ser
a punto de ser metido bajo la tierra.
Adiós grandes y voluptuosas formas
me niego a pender del hilo de mi respiración.


